Cuando un hijo no quiere ir al régimen de visitas con el otro progenitor
Tiempo de lectura aprox. 2 min · Fundacja One Reason
Es uno de los momentos más difíciles tras una separación. Tu hijo llora, se esconde o simplemente dice que no quiere ir. Enseguida aparecen el enfado, el miedo o la impotencia. La calma que logres encontrar en ese instante es lo más valioso que puedes ofrecerle a tu hijo.
Calma primero tus propias emociones
Un niño lee tu cara y tu tono de voz más rápido que tus palabras. Antes de reaccionar, respira y date un momento. Tu calma le dice a tu hijo: estás a salvo y saldremos de esto juntos.
No fuerces ni interrogues
Empujar al niño al coche o lanzar preguntas como «por qué, qué ha pasado, qué te ha hecho» suele aumentar el miedo. Deja que tu hijo sienta que sus emociones tienen derecho a existir y que no tiene que justificar cada una de ellas. Puedes decir: «Veo que hoy te cuesta. Estoy aquí contigo.»
Escucha, no busques un culpable
Que un niño se resista no siempre significa que haya pasado algo malo. A veces es cansancio, añoranza, un juego interrumpido o el miedo a separarse de ti. Escucha sin apuntarle las respuestas y sin poner acusaciones en boca de tu hijo.
No lo uses contra el otro progenitor
Lo que oigas puede tentarte a verlo como prueba de tu propia herida. Pero tu hijo necesita a ambos progenitores y nunca debe sentir que sus palabras se convierten en un arma. Habla del otro hogar con calma y sin juzgar.
Evita especialmente:
- hacer comentarios sobre el otro progenitor delante del niño,
- interrogarlo sobre los detalles a su regreso,
- premiar al niño por no haber querido ir.
Cuándo buscar ayuda
Si la resistencia se repite, crece o tu hijo menciona cosas que te preocupan, habla con calma con el otro progenitor y, si hace falta, con un profesional que acompañe a niños y familias. Pedir apoyo no es señal de fracaso, sino de responsabilidad. OneReason existe para que no tengas que afrontar a solas momentos como estos.
Material informativo de la Fundación One Reason (Fundacja One Reason). No constituye asesoramiento legal; para casos concretos, consulte a un abogado de familia o a la institución competente.