Lista de comprobación antes de enviar un mensaje

Tiempo de lectura aprox. 2 min · Fundacja One Reason

Para qué sirve la lista

Un mensaje escrito en tensión puede parecer un alivio, pero a menudo crea un nuevo problema. La lista no pretende hacerte callar. Pretende ayudarte a enviar solo lo que de verdad sirve al interés de tu hijo o hija.

1. ¿El mensaje trata sobre el menor?

Si el contenido trata sobre todo de rencor, ajustes de cuentas, viejas discusiones o de juzgar al otro progenitor, guárdalo como una nota privada. Deja para enviar solo lo organizativo: una fecha, un documento, una información, una pregunta, un consentimiento, un centro o un contacto.

2. ¿Está en consonancia con los documentos?

Comprueba si existe una resolución judicial, un acuerdo, una medida cautelar, una prohibición de contacto, una orden de alejamiento o una restricción del modo de comunicación. Si no lo sabes, no improvises. Anota la pregunta para un abogado o un punto de asistencia jurídica gratuita.

3. ¿No se usa al menor como mensajero?

Elimina frases como: «dile a mamá», «pásale esto a papá», «pregunta por qué», «dilo en el juzgado». Un niño no debería trasladar información entre adultos ni tener que elegir un bando.

4. ¿El mensaje es breve?

Un buen mensaje suele tener tres partes: el asunto, la pregunta y un plazo de respuesta planteado con calma. No expliques toda la historia. Cuanto más trasfondo emocional haya, más fácil es perder el objetivo concreto.

5. ¿Has quitado el juicio sobre el otro progenitor?

En lugar de «otra vez lo pones difícil», escribe «el contacto previsto para las 18:00 no se llevó a cabo». En lugar de «le haces daño al niño», escribe «te pido que me digas si podemos fijar otra fecha».

6. ¿Se puede enviar mañana?

Si el mensaje no es urgente, déjalo para dentro de una hora o hasta la mañana. La calma suele llegar solo después de una pausa. Esa pausa protege lo que haces.

7. ¿El mensaje tiene un único objetivo?

Un solo mensaje debería tener un único objetivo principal. Si mezclas en él el contacto, el colegio, el dinero, una vieja herida, reproches y una petición de documento, quien lo reciba podrá responder solo a una parte, o no responder. Divide el asunto en pasos separados y tranquilos. Primero lo más urgente para el menor.

8. ¿Dejas constancia sin amenazar?

Puedes escribir qué pides y para cuándo necesitas una respuesta. No añadas amenazas, predicciones de consecuencias ni frases como «te vas a arrepentir». Si el asunto requiere un paso legal adicional, anota la pregunta para un abogado. Un mensaje al otro progenitor o a un centro debe ser un elemento tranquilo de la cronología.

9. ¿Has quitado los datos que no son necesarios?

No envíes documentos completos, números, direcciones, datos de salud ni capturas de pantalla si basta con una breve información. Los datos de un menor son sensibles. Cuantos menos datos innecesarios circulen en los mensajes, menor es el riesgo de que acaben en el lugar equivocado.

La versión para recordar

El asunto del menor. Consonancia con el documento. Sin juicios. Sin el menor en el papel de mensajero. Un paso concreto.

Material informativo de la Fundación One Reason (Fundacja One Reason). No constituye asesoramiento legal; para casos concretos, consulte a un abogado de familia o a la institución competente.

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